Ronda, destino de un viaje en tren.

Como expliqué en el último post, Ronda era el destino del viaje ferroviario por las tierras de Cádiz y ahora os voy a enseñar un ejemplo de que ver en esta maravillosa ciudad.

 

 

 

Como hay que adaptarse al horario de llegada y el de vuelta para no perder el tren, la visita no va a ser muy larga pero sí muy intensa. Lo primero que hacemos es ir a comer a un mesón típico de la ciudad con comidas caseras y un gran vino dulce donde entrar en calor. Esta vez visitamos la Bodega El Socorro, en la calle Molino.

 

 

Después de comer nos dedicamos a pasear calle abajo por la Carrera Espinel que es una gran calle peatonal inundada de tiendas de artesanía de artículos de piel,  conocidas cafeterías, y pastelerías. No te puedes perder una visita a la tienda de juguetes El Pensamiento.

 

 

La calle termina en la misma plaza de toros de Ronda que es una de las más antiguas. Funciona también como museo y la entrada no es gratis. Como no soy amante de las plazas de toros ni me lo pienso y damos un agradable paseo por el paseo de Blas Infante donde hay esculturas de viajeros románticos.

 

 

 

 

El paseo discurre por una cornisa que llega hasta los cien metros de altura con vistas a la Sierra. Los balcones son espectaculares.

 

 

 

 

Los árboles del parque es otro motivo por el que disfruto tanto esta ciudad.

 

El paseo te lleva al tajo con el puente sobre el río Guadalevín. Me parece sorprendente y además no entiendo como se permite el tráfico de vehículos de gran tonelaje por él. El puente une las dos partes de la ciudad la villa vieja y la nueva. La ciudad vieja y las murallas árabes ya la visité y la enseñé en un post anterior. Ahora visitamos el tajo bajando un poco para ver su majestuosidad.

 

 

En la parte oriental se encuentran los jardines de Cuenca y el puente Chico o puente Viejo.

 

 

 

 

El turismo abarrota la ciudad y dificulta una visita más tranquila y relajada.

 

 

 

Detalles de la parte vieja de Ronda.

 

 

 

 

La iglesia de Santa María la Mayor.

 

 

 

El paisaje al atardecer es precioso.

 

 

 

Al anochecer no queda otro remedio que volver a la estación para no perder el tren de vuelta a casa.

 

 

Fotografías de @cuvi

 

 

 

 

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